-El
Cacereño se llevó un punto de Las Gaunas (1-1) en la última jugada del
partido ante una UD Logroñés que terminó con nueve jugadores tras las
expulsiones de Borja y Álvaro González. Fue un trago final amargo
y áspero propio de un mal vino. Y lo peor es que de esos ya estaban
catados. No había que apurar otra copa pero, otra vez, en el último
suspiro del encuentro se le escapaba la victoria a la UD Logroñés. Zubi
ejecutaba, en el minuto 95, un libre directo, duro y raso, para superar a
Miguel y establecer el empate a uno. -Fue un tres en uno. Tres partidos jugados en 95 minutos. La primera parte insulsa y con numerosos errores en los pases de los jugadores blanquirrojos en el ataque. Bien es cierto que en defensa se pasaron poco apuros. Pero se jugó más a lo que propuso el Cacereño que a lo que pretendía la UD Logroñés. Se pisó poco el área extremeña y las ocasiones fueros escasas pero fueron tres claras. Una de Milla en un remate en el área pequeña que despejó en última instancia Montiel, un cabezazo de Muneta que se marchó fuera por muy poco, y la más clara estuvo en las botas de Titi pero no llegó a conectar bien con la pelota cuando estaba en la mejor disposición para marcar. El resto de las llegadas se quedaron en intentos de disparo desde fuera del área que casi siempre terminaban muy desviados. Entre medias quedó la duda de un posible penalti a Muneta por un empujón que el colegiado observó como punible. El Cacereño a pesar de dominar el balón y el tiempo del partido tan solo llegó dos veces con peligro al área de Miguel, con un remate de cabeza de Amaro y en un disparo de Aarón que obligó al guardameta blanquirrojo a intervenir con acierto.
-En la segunda parte cambio el escenario nada más empezar. Hubo más acierto y más velocidad de entrada. Y así en la tercera llegada, tras una magnífica jugada de Chevi por banda derecha llego el gol. Primero regateó a todo lo que se le puso de paso y después asistió en el segundo palo a Milla que solo la tuvo que empujar a la red. Eran minutos donde la UD Logroñés pasaba por encima de un Cacereño que empezaba a arriesgar en busca del empate y cada contragolpe era una opción de matar el partido. Era el momento perfecto para dar entrada a Íker Alegre y sentenciar el triunfo. Y mira si hubo ocasiones para hacerlo sin embargo no hubo el acierto. Ni Titi en un mano a mano clarísimo que no logró definir ante Montiel. Ni Alegre tras una formidable internada por banda izquierda que terminó con un disparo desviado. Y por último, Carlos Fernández en otro mano a mano donde su remate no acabó encontrando como destino la portería.



